
Solo el decidió cuando y como me iba a permitir ver como se alimentaba un vampiro.
Solo el decidió cuando estaba preparada y como lo íbamos a hacer.
La única condición que me exigió fue que me mantuviera a una distancia prudencial y que viera lo que viera y pasara lo que pasara, no interviniese en ningún momento.
Porque en ese momento no solo el podría atacarme, en ese trance de ansia sin control, sino también la propia víctima, si no la mataba…
Llegue al punto de encuentro y el ya me esperaba de pie junto al coche, al volante un joven hermoso de piel clara y ojos azules, al que había seducido horas antes.
Subió al coche…y yo les seguí a cierta distancia.
El coche se paro y bajaron, el joven salio y anduvo unas zancadas deteniéndose delante del coche, esperaba algo, luego descendió el vampiro y entonces muy bruscamente aceleró el paso y se lanzó contra el joven por detrás, sujetándole los brazos e inmovilizándolo.
Lo tiro contra el suelo y empezó a olisquearlo por todas partes, formando círculos por la espalda como husmean los animales. A la vez, emitía unas ininteligibles sílabas. Parecía un gemido líquido pero al final lo interprete como un bisbiseo de un ritual.
El vampiro calló de pronto y clavos las uñas en el muslo de joven. La víctima trato de gritar, pero no pudo.
Quise ver mas de cerca y me baje del coche…sin pensar en las consecuencias, la noche me amparaba y creí que el vampiro no se daría cuenta de que me había acercado un poco mas…
Una vez que lo inmovilizo en el suelo le desgarró la camisa y recorrió con sus colmillos la espalda abriendo dos surcos de dos largas heridas. El vampiro hundió sus fauces a la altura del hígado y agito la cabeza para clavar más y mejor sus estiletes.
El joven dejo de moverse ya no opuso mas resistencia cuando le dio la vuelta y le clavo los colmillos en el cuello. Lo hizo varias veces. La herida se produjo de arriba abajo para que la sangre fuera absorbida no vertida. Era como una especie de coito, en realidad un sucedáneo coital. Yo misma sentí una especie de excitación, desee estar bajo esas mandíbulas ser mordida.
Un chorro llegó casi a mis pies y en ese momento el vampiro dejo de morder y lazó una miada salvaje hacia la penumbra donde yo me encontraba, retrocedí al ver el rostro transfigurado en el de un animal rugiente, babeante de sangre, sus ojos estaban encendidos y ávidos de más sangre, me miro como una bestia mira a otra bestia rival.
Estoy segura de que en aquel momento no me reconoció y eso me asustaba.
El vampiro clavo sus dientes en la espalda del joven y lo arrastro hasta un rincón donde yo no podía verlos. Enseguida se oyó un ruido seco, como el de un palo que se quiebra. Le había abierto la columna.
Al cabo de unos minutos note como me miraba, lo tenía a dos centímetros de mi cara y no la había oído acercarse, terrorífico.
-No le he dejado la herida de la inanición.
Fue todo lo que dijo, aludiendo así a que le había dejado morir en lugar de convertirlo.
En cierto modo sentí cierto alivio por los dos, por el joven y por mi.
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